Aproximación a las ideas filosóficas en los escritos de Francisco Javier Ibisate.
- “¿qué es el robo a un banco comparado con la fundación de un nuevo banco?”
Bertolt Brecht, Ópera de tres centavos
Aproximación a las ideas filosóficas en los escritos de Francisco Javier Ibisate.
Moisés Gómez - Introducción
- En este breve ensayo sobre las ideas filosóficas del padre Javier Ibisate nos proponemos estudiar su pensamiento filosófico expresado más que todo en la Revista ECA, eso lo derivamos después de revisar con paciencia los muchos artículos aparecidos a lo largo de su vida académica en la UCA de El Salvador. En la Revista Realidad por lo que observamos se dedicó más que todo a presentar sus análisis de la realidad económica del país en forma de estudios de coyunturas determinadas que él estimaba eran importante para la vida nacional. Eventualmente dedicó algunos artículos en esa revista para estudiar temas relacionados con el panorama mundial. Esto no indica que sólo y únicamente en la Revista ECA se haya dedicado a profundas reflexiones de problemas nacionales y mundiales; cualquier lector ávido de saber puede explorar sus escritos y con seguridad hallará mucho más de lo que yo pretendía encontrar, no lo dudo.
En nuestro ensayo hemos estudiado, más que todo, sus artículos aparecidos en las diferentes ediciones de la Revista ECA a partir de 1989, ello por la significancia que le atribuyó a un evento socio político como fue la caída del muro de Berlín en 1989. A partir de esa fecha se maneja la idea de un solo mundo, de una sola ideología, de un pensamiento único con un discurso triunfalista: el neoliberalismo es la alternativa y no hay más, el socialismo real por fin ha caído dejando como herencia un profundo y enorme desgaste utópico. Pienso que al abordar este fenómeno socio político y para contrarrestar la ideología dominante que se regaba como pólvora por todo el mundo, el padre Ibisate pasó de la economía a la filosofía para construir otro discurso posible y liberador como alternativa a la propuesta neoliberal. El mundo experimenta una crisis mundial que necesita ser transformada en verdaderas oportunidades para todos. Según Ibisate, La tercera vía de Ota Sik y la Perestroica de M. Gorbachev fueron válidos intentos de buscar la luz al final del oscuro túnel en que la civilización occidental se encuentra. - 1. Datos de vida
Francisco Javier Ibisate fue un jesuita español nacionalizado salvadoreño, catedrático e investigador de economía en la Universidad Centroamericana (UCA) "José Simeón Cañas", nació en Vitoria, provincia de Alava, el 24 de agosto de 1930 y falleció en San Salvador, El Salvador, el 24 de abril de 2007.
Estudia Filosofía y Teología en el noviciado de los jesuitas de Villagarcía, en Comillas, en Salamanca y en Roma. Se licencia primero y posteriormente saca el doctorado en Ciencias Económicas. Ordenado sacerdote se marcha de misionero al El Salvador junto con otros jesuitas. Un grupo de ellos pone en marcha en 1965 la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, mejor conocida como la “UCA” de inspiración cristiana. Toda la comunidad de jesuitas sufren acosos, insultos, amenazas que culminan con el secuestro del P. Ibisate y del P. Ellacuría en 1980 por el Bloque Popular Revolucionario. Puesto en libertad continúa su lucha contra el neoliberalismo y la globalización, y su cruzada personal contra la dolarización del país.
Vive en primera persona los asesinatos de los jesuitas españoles el 16 de noviembre de 1989 por el Batallón Atlacatl de la Fuerza Armada de El Salvador, participa en las conversaciones de paz tras la guerra civil, y sucede en el rectorado de la Universidad al P. Ignacio Ellacuría. Consigue recuperar el tono y el prestigio de la Universidad que recibe en 1990, bajo su rectorado, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, como reconocimiento a su defensa de la libertad y los derechos humanos. Sustituido por el P. Francisco Estrada S. J. como rector de la UCA. Continúa su trabajo como decano de la Facultad de Economía de la citada Universidad y ya por último se dedica a su labor de investigador de la realidad económica mundial y local la cual analiza y deja plasmada en rigurosos ensayos y artículos los cuales en su mayoría publica en las revistas de la UCA, además imparte sus conferencias por todo el mundo y con su programa de radio en el que formulaba sus análisis de la economía regional, nacional y mundial. En el año 2001, recibió el Doctorado Honoris Causa en Ciencias Económicas y Sociales. Sus restos reposan en el cementerio de los jesuítas de San Salvador.
2. Análisis filosófico de sus escritos publicados en la revista Estudios Centroamericanos [ECA] de 1989 a 2006.
En sus escritos queda plasmada su preocupación por la realidad económica y social tanto del mundo como de nuestro país El Salvador. Era un investigador nato y dedicado al estudio de la evolución de los distintos sistemas económicos, reflejan sus ensayos y artículos que estaba constantemente actualizando su conocimiento con las últimas producciones teóricas normalmente publicadas en Europa y los Estados Unidos. Denotan también que todo lo nuevo que aprendía y leía lo trataba de aplicar a nuestra realidad local ya sea para explicar causas o efectos que de alguna manera afectaban nuestra realidad, no estamos afirmando que trasladara teorías que dieran cuentas de problemas de otras realidades para dar cuenta de esta situación salvadoreña, sino que contrastaba teóricamente su producción, sus hallazgos de su investigación con los hallazgos que otros científicos sociales de otras latitudes daban a conocer. De esa manera su producción estaba muy bien respaldada bibliográficamente. Todo ello redundaba en ensayos contundentes casi irrefutables para autoridades y gobiernos locales.
Desde un punto de vista filosófico se puede afirmar que sus ensayos y artículos estudiados constituyen una antropología filosófica contemporánea, es decir que aborda la problemática del hombre en relación con la sociedad y la historia a partir del conocimiento que le daba la ciencia económica, su punto de partida es la economía pero finaliza en la filosofía en la medida que aspira a alcanzar verdades últimas de la realidad tanto humana como social. La filosofía surge en Ibisate como crítica racional del orden existente y como utopía o discurso alternativo lleno de esperanzas para alcanzar nuevas realidades más humanas bajo el lema de que “otro mundo es posible”. - 2.1 Aproximación al concepto de economía
Toda la idea económica y social de Ibisate se fundamenta en dos principios: uno de carácter filosófico social cristiano y otro de tipo económico: el primer principio lo catalogo originario de la filosofía social cristiana: la consideración del bien común y el destino universal de los bienes; el segundo principio es propio de la ciencia económica y es metodológico: la idea de que en las relaciones económicas los individuos entraran en conflicto de intereses que sólo pueden dirimirse desde fuera de la instancia del mercado como puede ser el Estado o la sociedad.
El primer principio se puede comprender yendo a sus fuentes u origen. 1º La influencia de la doctrina social de la Iglesia: en esta doctrina se realza y remarca que de acuerdo a la dignidad de la persona humana todos los bienes deben ordenarse en función del hombre que constituye el sujeto y el centro de la sociedad que con sus estructuras, organizaciones y funciones tiene como fin lograr que el mayor número de personas alcancen sus legítimas aspiraciones en los campos de la política, economía, en lo cultural e ideológico etc. 2º La formación como sacerdote en la Compañía de Jesús. Como se sabe este instituto religioso se caracteriza por dar una sólida y rigurosa formación en humanidades a los candidatos al sacerdocio.
Toda la formación intelectual y espiritual no es más que para alcanzar el amor (ver EE nº 230, en Obras de san Ignacio de Loyola, BAC, Madrid, 1991. pág. 272), para todo jesuita el ideal es “buscar en todas las cosas a Dios” (Ibid, Constituciones nº 288, pág. 526), este afán de alcanzar el amor y buscar a Dios en todo hace que cada jesuita entienda que su propia vida no le pertenece, es para el servicio de los demás. El mayor bien que un jesuita tiene es su propia vida y los dones que cada uno recibe, pues bien, esta vida y sus dones recibidos la entrega en donación para la causa del reino de Dios a través de la lucha por la justicia y la verdad.
En un mundo insolidario caracterizado por el afán de acumular todo tipo de bienes materiales para alcanzar falsos honores y mejores tratos con los poderes establecidos; hablar de renunciar a las posesiones sean estas materiales o afectivas no tiene cabida y sin embargo, en la visión de Ignacio de Loyola un jesuita se caracteriza por su vida sencilla que refleja el desapego a lo material y por su condición de apóstol de la fe ha de ser un compañero de Jesús que se manifiesta aún crucificado en los más pobres de este mundo. Ibisate fue un compañero de Jesús por más de cincuenta años y al menos cuarenta años los dedicó a la Universidad. Como salvadoreños hemos visto hasta dónde llega el ideal jesuita con la ofrenda de vida hecha no solo por Ibisate sino también por el testimonio martirial de los seis jesuitas asesinados en 1989. Es decir que esta formación que la Compañía de Jesús da a sus miembros los marca para toda su vida y configura así su manera de pensar, trabajar, relacionarse con los demás, etc. No es algo que pueda pasarse por alto para examinar la obra de un autor.
El segundo principio es propio de la ciencia económica y es metodológico: la idea de que en las relaciones económicas los individuos entrarán en conflicto de intereses que sólo pueden dirimirse desde fuera de la instancia del mercado como puede ser el Estado o la sociedad.
Podríamos decir que el segundo principio rector de su pensamiento era producto de la formación como economista keynesiano (aunque él no lo aceptaría así dado que según él no se casaba definitivamente con ningún sistema, luego explico esto; por ahora diré lo que un antiguo alumno le comentó al profesor Schumpeter: el aporte de Keynes a la economía es tal que conocer su teoría no nos hace keynesianos sino mejores economistas), eso se explica más aún si se considera que Ibisate había estudiado su doctorado en la Universidad de Lovaina en Bélgica que es una institución con un gran compromiso solidario y de sensibilidad social con la realidad de los países del tercer mundo, muchos de los principales asesores de los colegios cardenalicios y de los obispos, durante el Concilio Vaticano II, eran teólogos y filósofos de la Universidad de Lovaina, lo cual habla del peso intelectual y la calidad de esos profesionales.
Posteriormente ya cuando el padre Ibisate se instala en nuestro país el contacto cercano con la realidad de pobreza de cientos de miles de salvadoreños le reafirma su vocación como hombre de ciencias al servicio de los demás: su llamado fue siempre de transformación de una economía deshumanizadora hacia una economía más justa, incluyente y al servicio de lo social. Desde la fundación de la Universidad Centroamericana UCA, de San Salvador, a la que acompañó hasta su muerte, se dedico a trabajar por una economía solidaria en la que lo fundamental es la distribución mas justa de los bienes existentes, ello implica la centralidad de la persona no como un medio o instrumento de enriquecimiento sino como un fin en si mismo. Esta labor la realizó desde la docencia, la investigación y sobre todo desde su donación a la causa de la universidad para el cambio social que es la misión fundamental de la UCA en El Salvador.
Su concepto de economía era integral, dinámico y solidario “la economía es una ciencia importante, siempre lo ha sido, y su importancia nace de ser una ciencia social al servicio de los seres humanos. Por eso rechazamos la pretensión economicista que pretende reducir el sentido de toda y de todas las vidas humanas al intercambio mercantil” (ECA Nº 583, 1997, p.392) De igual forma su visión de la realidad social estaba intrínsecamente ligado, es decir que lo económico comprendía toda la realidad social de manera que cuando una parte de la realidad social presentaba deficiencias o no era cubierta, lo económico debía dar cuenta de ello y reajustar su ámbito. Esto no significa una especie de reduccionismo economicista, sino que concibe la realidad social como un todo orgánico en el que las relaciones económicas adquieren carácter estructural, esto es que determinan en mayor o menor medida los otros aspectos de la realidad misma. De ahí su oportuna crítica de los distintos modelos económicos por sus errores ya sea de carácter teórico o de índole práctico los cuales denunciaba en sus análisis. Era ante todo un hombre que no se pronunciaba a favor de ningún modelo y más bien se denominaba a sí mismo como un “hombre de búsqueda de nuevos modelos” [1]
En esa búsqueda se trata de proponer un enfoque económico totalmente social y queda plasmado por él mismo en la siguiente conclusión: “el nuevo modelo económico no puede armarse desde los grupos del poder financiero y sus acólitos,(…), hay que armarlo desde los que integran la demanda y la oferta deficientes, porque esto significa priorizar la inversión social, el consumo interno, la inversión productiva, la recuperación ecológica, la actualización tecnológica, la creación del empleo, la infraestructura económica y también un gobierno que sea Estado. Al fin y al cabo, para que las empresas sobrevivan es menester que la humanidad viva.”[2].
Ya aquí observamos como operativiza los dos principios antes mencionados, su idea de economía era así de abarcadora pero dependía de un Estado fuerte y por esa razón su permanente crítica hacia las políticas económicas emanadas de un Estado secuestrado por un grupo con mucho poder económico y por ende, también poder político utilizado para su propio beneficio y en detrimento de las condiciones de vida de segmentos de población cada vez más grandes. Para Ibisate este desequilibrio social era signo claro de un Estado débil. En filosofía cuando un concepto o categoría tiene tal connotación en la teoría de un pensador decimos que se trata de un concepto o categoría metafísica por la pretensión y/o capacidad explicativa que se le asigna. Así de este modo podemos afirmar que de acuerdo a la visión económica que tenía Ibisate así explicaba su idea de ser humano, su idea de sociedad, su idea de Estado, su idea de globalización y su idea de mundo y hasta su ideal de utopía.
Vale destacar que a partir de la caída del muro de Berlín la coyuntura económica mundial mostró la imagen de un solo mundo hegemónicamente dominado por la visión económica neoliberal, un esquema radicalmente opuesto a la figura económica que sostenía Ibisate y por eso sus escritos a partir de esa fecha están caracterizados por su tajante y crítica oposición a tal esquema. Ibisate alguna vez creyó mucho en el Estado social de bienestar, pero luego del fracaso de ese y otros modelos (Economía social de mercado) se sintió libre para echar la imaginación a correr y aspirar a pensar en otros modelos alternativos[3] sabiendo que no existen modelos alternativos prefabricados; sin embargo, y a pesar de no tener claro más que la aspiración a la búsqueda de un nuevo modelo económico, su interlocutor sí lo tenía identificado: el neoliberalismo al que acusaba de dogmático, de poner en práctica un darwinismo social, que es excluyente, depredador del medio ambiente y por último que es un sistema deshumanizante.
Sostenía que “el neoliberalismo cobra fuerza, no solo en razón de la desintegración política y descomposición económica de los socialismos reales, sino porque se fundamenta en las fuerzas motrices de la nueva revolución tecnológica; (…), esta simbiosis crea el imperialismo teórico y práctico del neoliberalismo.”[4] La consecuencia de esta simbiosis es que “gesta una cultura de la exclusión o de muerte lenta y masiva de gran parte de la humanidad”[5] Ibisate está convencido que después del período de la guerra fría se abre la etapa de la “paz-violenta”[6] producto de las condiciones sociales que necesita el neoliberalismo para implantarse en cualquier sociedad.
Sin perder de vista lo anterior trataremos pues, en las siguientes líneas de analizar algunos escritos donde se reflejen estas ideas. - 2.2 Idea de ser humano
Se opone enfáticamente al “homo oeconomicus que instala el neoliberalismo a escala mundial gracias a la globalización, este hombre está hecho para producir, para ganar y para consumir”[7]. Creía que “los nuevos valores mercantiles agotan costumbres y valores tradicionales, gestando la clonación del nuevo homo oeconomicus”[8] Por demás esta decir que este remedo de ser humano ha perdido sus valores éticos morales y tradicionales. Para un pensador de la talla y altura humanística de Ibisate, el modelo neoliberal más que humanizar gestiona sistemáticamente la deshumanización, por lo tanto, y en cuanto investigador objetivo se ve obligado a rechazar tal esquema económico en la medida que no esta a favor de la producción y reproducción de la vida humana (para que las empresas sobrevivan ¡es menester que la humanidad viva! como le gustaba afirmar tanto al padre Ibisate), lo cual es el objeto profundo de la economía en razón de satisfacer necesidades humanas con los escasos recursos que poseemos.
Frente al neoliberalismo Ibisate sostenía que “el ser humano es lo más moderno que existe (…) Moderno a medias porque el ser humano siempre ha estado presente, pero ni antes ni ahora ha sido tratado, por lo general, como ser humano.”[9] Esta idea refleja su inconformidad con los distintos modelos económicos a los que los humanos han sido sometidos y los cuales en vez de llevar a la plenitud la realidad humana más bien la han denigrado y este es el caso del neoliberalismo en la actualidad y sobre todo en nuestros países del tercer mundo. Se puede afirmar con Ibisate que en este mundo hay varios tipos de ser humano: “más de dos mil millones, casi la mitad de la humanidad, disponen de menos de dos euros al día para vivir” [10]. Siendo aún más estrictos podríamos decir que de los casi 6,500 millones de personas en todo el mundo, unos 4,300 millones sobreviven con uno o dos dólares diarios, el resto sería la población más rica, la diferencias entre la vida de una persona del 20 % más rico del mundo es enorme respecto a una persona perteneciente al 80 % más pobre.
Lo anterior sería más dramático si vemos que -contrario a la ideología del globalismo-ya no hay un solo mundo, una aldea global, hay al menos un tercer mundo y hasta un cuarto mundo… y las variantes son tantas que se puede decir que dentro del primer mundo hay un tercer mundo (pensemos en New Orleáns después de Katrina) y dentro del tercer mundo tenemos incrustado y mezclado un cuarto mundo (pensemos en las favelas de Brasil o las comunidades denominadas fortalezas u hoyos en Centroamérica). Ibisate usaba esta típica expresión: el hombre de Davos y el hombre de Porto Alegre; cada uno de esos hombres representan un lado de una misma moneda.
En cada uno de estos esquemas los hombres y las mujeres son distintos entre sí, no es posible referirse a un ser humano, la configuración actual de la economía se ha encargado de realizar varias mutaciones y por eso sostiene Ibisate que “ni antes ni ahora ha sido tratado, por lo general, como ser humano.” En este punto Ibisate quizás pensaba que aunque el homo oeconomicus bien sea que tenga todo en cuanto a riqueza y bienes o bien sea que no tuviera nada y fuera el ser más desgraciado de la sociedad era, en definitiva, una falsa imagen de ser humano, un fantasma pululando sin sentido por la vida. Su idea era que este homo oeconomicus es una reducción de lo propiamente humano. - 2.3 Idea de sociedad
Ibisate no concebía una sociedad dirigida por un mercado u organizada en base a él ya que: “toda sociedad necesita tener valores compartidos. Los valores del mercado no sirven para este propósito, porque solo reflejan lo que un participante está dispuesto a pagar a otro, en un intercambio libre. Los mercados reducen todo, incluidos a los seres humanos y la naturaleza, a mercancías. Puede haber una economía de mercado, pero no una sociedad de mercado. Además de los mercados, la sociedad necesita instituciones con fines sociales como la libertad política y la justicia social.” [11] Resalta aquí su filosofía social en la medida que postula la necesidad de superar el puro individualismo propio de las sociedades capitalistas, el ser humano es social por naturaleza y necesita vincularse con los demás para sobrevivir no es cuestión de una necesidad de intercambio que el mercado puede satisfacer sino que se juega la existencia misma del ser humano. Los auténticos valores no se venden o compran simplemente se comparten ¿cómo es posible articular un sistema de vida en el que desaparecen o se anulen las instituciones que garanticen la igualdad de las personas? “…podemos tener una economía de mercado pero nunca una sociedad de mercado: eso sería convertir las personas en mercancías que se pueden negociar…el orden económico no es orden social”[12] en definitiva no se puede organizar la sociedad como si fuera una gran empresa, hacerlo implica grandes desajustes sociales que tarde o temprano pasarán la cuenta a los gobiernos de turno.
Por ello Ibisate se pliega al lema de la cumbre de Copenhague (1995) “las sociedades prósperas son las que existen en función del ser humano”[13]. Este concepto se opone al concepto de sociedad del neoliberalismo que postula que las sociedad básicamente reproducen un darwinismo social donde la competencia escoge a los más aptos y así se puede afirmar también que la prosperidad de una sociedad se mediría por su capacidad de crecimiento económico más que por su desarrollo humano. Esto derivado de que los individuos siempre quieren y desean tener más y acumular más y cada vez más, para consumir y comprar lo que la oferta nos propone.
Para Ibisate este ideal de sociedad atomizada en individuos aislados y sin conexión alguna más que la que se da vía los mass media ahora magnificada por las bondades de la Internet es una sociedad sin futuro por ser insostenible dado que los recursos de que disponemos en tanto seres humanos son limitados y finitos. Dentro de la sociedad las personas juegan un papel importante para vigilar al Estado y sostenía que “…debemos aplicar el principio de subsidiareidad a los mismos gobiernos: tenemos que subsidiarlos. Desde la sociedad debemos iluminarlos, orientarlos y animarlos para que cumplan con sus funciones de un Estado moderno (…) solidario con el desarrollo humano”[14].
Ello indica una idea de sociedad de carácter activo, que interactúa con y contra el gobierno, que va más allá de ser un conglomerado de individuos sino más bien una unidad cohesionada en función de sus intereses colectivos. Su visión de la sociedad refleja acción, él miraba una luz de esperanza en los movimientos sociales de resistencia frente al fenómeno de la globalización ingobernable: “se van sumando voces que nos dicen que la conciencia ciudadana está creciendo y que los gobiernos deben y necesitan escuchar esta conciencia de los grupos sociales. En expresión de Chirac, el objetivo es gobernar la globalización”. La pregunta irreal es si entramos o no entramos en la globalización, cuando el interrogante real es si nos permiten o nos niegan el ingreso en ella, y para eso se hace necesario gobernarla. Para conseguirlo, la conciencia y la acción ciudadana deben tomar más fuerza.”[15]
Tanto en lo local como en lo global, la acción organizada de la sociedad es vital para orientar el rumbo de nuestras sociedades. La visión de la sociedad en Ibisate es, para usar una metáfora, como un cuerpo y cada uno de los miembros tiene su función y lugar y está unido estructuralmente a través de los valores compartidos. No es posible la configuración de la sociedad partiendo únicamente de lo económico, insistir en esto es reducir lo humano a mercancía. - 2.4 Idea de Estado, ideas políticas
Frente a la tesis neoliberal que propone que el Estado es el problema y no la solución y que a más mercado menos Estado, Ibisate piensa que “el Estado es algo perenne: sus problemas, funciones y responsabilidades vienen del largo plazo y tienen por horizonte el largo plazo”[16]. Para Ibisate el liberalismo de finales del siglo XIX tenía serios errores los cuales nos han sido subsanados por el denominado neoliberalismo y así nos ofrece más de lo mismo, de nuevo no presenta nada, de hecho ambos sostienen que “la libertad individual y el poder del Estado como magnitudes inversamente proporcionales, de tal forma que el desarrollo o la ampliación del poder del Estado conlleva inevitablemente la reducción de la libertad del ciudadano y, viceversa, el desarrollo de la libertad individual requiere inevitablemente el repliegue del poder estatal” [17].
Sus razones tenía Ibisate para oponerse a tal esquema anulador sistemático de la figura del Estado, quizá una de ellas de mucho peso viene dada por el principio económico que regía su pensamiento en materia económica: básicamente se resume en que el mercado no se puede autorregular y necesita de otra instancia fuera de ella, esa instancia es por excelencia el Estado. Pero un Estado fuerte que sea capaz de propiciar la actividad económica de una sociedad dentro de los límites de la razón, esto es, que la actividad económica no transgreda otras áreas de desarrollo social necesarias para las colectividades como son la cultura, el ambiente, etc.
Para Ibisate si un sistema económico pretende anular el Estado por su incapacidad de defender la libertad individual, esa visión del Estado y del individuo es trunca o parcial ya que “si la opresión política y las agresiones del Estado son negación de la libertad, también lo son la pobreza, la explotación laboral, la ignorancia (…), y es lo que más se está generalizando bajo la égida del neoliberalismo” [18] y el neoliberalismo no hace más que aumentar la pobreza a nivel planetario ahora con el huracán de la globalización.
El Estado para Ibisate desde su consideración analítica de la problemática económica se caracteriza por ser “un Estado moderno es el que en cada momento acompaña y camina con la nación. Sus funciones son los problemas de la nación y su gran función es conocer la realidad problemática de la nación, la historia de ayer y de hoy no es la misma historia, ni tampoco es la misma historia en las diversas naciones y continentes. Por lo tanto, no puede haber un único modelo de Estado”[19]. Esto si no me equivoco es la posibilidad real y concreta de reformular el Estado de acuerdo a los problemas y necesidades de cada generación y cada época histórica.
No considera el Estado como algo petrificado sino como un ente dinámico que se adapta a las circunstancias históricas. La cuestión es que el Estado responda y acompañe a su sociedad. Se supone que de cara al neoliberalismo y considerando que es un sistema económico y político que excluye de la participación justa en la distribución de los bienes y más bien genera pobreza, el Estado si es que acompaña a su pueblo y se debe a él, debería reaccionar y en consonancia Ibisate postula que le corresponde al Estado proteger la libertad frente a cualquier tipo de agresión social: “toda economía compleja e interrelacionada requiere de un orientador (…) requiere de un Estado fuerte, capaz de orientar e impulsar la actividad económica”[20]. Esto debe ser así ya que como se dijo más arriba el mercado no se puede autorregular: “la distribución (de los frutos del trabajo, del capital, de la tierra, etc) que los neoliberales relegan al final del proceso de crecimiento, convirtiéndola en una distribución escatológica o sea al final de los tiempos (…) no es aceptable éticamente ni funciona adecuadamente (…) la distribución dejada al mercado es desigual y normalmente injusta”[21]
A los gobiernos el mensaje es claro: “…si los gobiernos quieren llegar a ser Estados deben convertirse de las mercancías al hombre, del crecimiento al desarrollo.”[22]. Esto es importante debido a que Ibisate distinguía entre Estado y gobierno ya que el primero es de carácter perenne y el segundo más bien es temporal. Según él, muchas veces ocurre que el enemigo del Estado es el mismo gobierno y esto ya ha sido analizado por Ulrich Beck en su estudio del fenómeno de la globalización: los grupos que controlan el poder, los que gobiernan no se dan cuenta o se hacen los ignorantes que en última instancia están desmantelando la estructura que hizo posible que sean lo que son: grupos de poder a costa de manipular el Estado.
Frente a la globalización se necesitan Estados fuertes con instituciones que respondan a las demandas de protección por parte de los más desaventajados por lo que Ibisate retomando a Hinkelammert, sostiene que: “debemos elaborar las reglas y las normas para que el mayor número posible de hombres y mujeres pueda gozar de los beneficios reales de la mundialización e impedir los falsos desarrollos para nosotros y las futuras generaciones. Los mercados solos no pueden lograrlo”[23].
Ante los desafíos de la globalización y los problemas que conlleva que sea el sistema neoliberal el que se imponga a nivel mundial, se nota la deficiencia y el corto alcance de los gobiernos, eso no obsta para que los Estados busquen soluciones a los problemas que los abaten, Ibisate pensaba que solo a través del mecanismo de la cooperación los Estados podrían salir adelante: “No hay otra solución, porque nadie, ningún grupo, ningún país, ninguna institución dispone de medios y de la necesaria legitimidad para llevar a término, por sí misma, esta tarea. La búsqueda de soluciones viables exige una forma de gobierno en red.
En otras palabras, gracias a la cooperación entre la empresa (instituciones que crean valor), la política (gobierno y parlamento) y la sociedad civil ampliada: organizaciones no gubernamentales, líderes sindicales, religiosos y académicos. Integrar la empresa y la sociedad civil es ampliar la representatividad y con ello la legitimidad. El mundo de la empresa y la sociedad civil son actores mundiales mientras que los gobiernos a pesar que pueden legislar solo actúan localmente.”[24]
Según Pérez-Baltodano la globalización es para los países del Norte una herramienta y un instrumento de desarrollo no así para los países del Sur donde se convierte en fenómeno letal e inhumano en la medida que el Estado llamado a velar por la seguridad social está ausente o fragmentado, esto en parte porque el tejido social es incapaz de hacer valer sus demandas y en parte por una burocracia controlada por aquellos grupos que se benefician de la muerte lenta de sus conciudadanos[25]. Ibisate está en primera línea y su teoría muy bien fundamentada y coincidente con otras tantas voces acerca del papel de Estado en el contexto del neoliberalismo. - 3. Crítica a la globalización: “hagan lo que decimos, no lo que hacemos” (J. Stiglitz)
Hay que distinguir cuando nos referimos al fenómeno de la globalización. Ibisate lo hace y así cuando uno estudia sus ensayos se nota como él tuvo el cuidado de no generalizar su crítica. Ibisate estaba consciente que la globalización es un proceso social e histórico al que no nos podemos oponer, es un hecho real y objetivo, sin embargo sostenía que: “…ciertamente, la mundialización es la característica principal de nuestra economía mundial. Sin embargo, no se trata de un fenómeno natural que no podamos controlar, sino de un tejido de vínculos económicos, comerciales y de comunicación que deben gobernarse desde un plan político” [26]. Como se observa en la cita se apela a un control del Estado o de los Estados sobre el curso de la globalización.
El control estaría en las políticas y quienes hacen las políticas son las estructuras del Estado, llámense ministerios, secretarías, gobiernos locales etc. Es decir, Ibisate sabía que las políticas no se implantan solas, cuando se sostiene que la globalización neoliberal insiste en anular o achicar el papel del Estado a través de privatizar los servicios públicos, rebajar los salarios y costos de producción, no gravar las mercancías, flexibilizar las leyes laborales etc, los que las hacen son los burócratas, que se convierten en meros administradores y dejan en manos del mercado el funcionamiento de las economías.
Todo esto que hemos dicho lo hacen las personas, los funcionarios públicos: esas políticas se revierten contra el Estado mismo, contra el gobierno de turno, son una especie de suicidio político y por eso algunos sostienen que el mayor enemigo del Estado es el gobierno ya que es el que decide qué tipo de políticas sean fiscales, económicas, jurídicas o culturales desea para su sociedad.
En este sentido Ibisate piensa que la globalización está o debería estar sujeta a un plan político en el que el punto consiste en buscar un cierto equilibrio en la economía entre plan y mercado.[27] Por otro lado vemos que constantemente se puede ver en sus ensayos y análisis de la realidad nacional cuando criticaba a los funcionarios públicos por perseguir fines distintos del bien común, les cuestionaba sobre los intereses y agendas ocultas que manejaban en la elaboración de las políticas públicas.
Razón tenía ya que la ideología del globalismo económico que reduce la globalización a la expansión de los mercados y capitales necesita de conspiradores para efectivamente materializarse dentro de un Estado. Usualmente estos conspiradores se presentan como los defensores de la patria y se llenan la boca con sendos discursos sobre la libertad y el nacionalismo. Menos mal.
Dentro del fenómenos de la globalización se puede matizar: por un lado tenemos una globalización desde la sociedad civil: se plantea como un fenómeno social para buscar alternativas a problemas mundiales que azotan a las distintas sociedades, entre tales problemas a los cuales se les debe buscar solución globalmente tenemos: un comercio justo a nivel internacional, la soberanía alimentaria, los derechos laborales, el acceso al agua, a la tierra y finalmente buscar una alternativa al problema del pago de la deuda externa para que esos recursos sean aprovechados para la lucha contra la pobreza estructural etc. Esta globalización es solidaria, incluyente y humana y busca el verdadero desarrollo humano.
Al leer sus análisis de las distintas cumbres y foros mundiales nuevamente resaltan y se evidencias con gran fuerza lo que hemos sostenido más arriba: toda su obra está guiada por un principio filosófico social (heredado del pensamiento social cristiano) y por un principio de carácter económico (científico): “a la universalidad del mal (amenazas duras + amenazas blandas) queremos responder con la esperanza cristiana, que también inspira a otros modelos sociales que nacen de una idea, otro mundo es posible”[28].
Estaba convencido que estos movimientos presentaban alternativas para obligar ha replantear toda la táctica estratégica de acumulación del capital y asimismo estos movimientos eran una respuesta clara frente a aquellos desesperanzados por el sistema. Es una simbiosis de teoría y práctica en una situación históricamente real y concreta.
Por otro lado tenemos la globalización neoliberal en la que se promulga la religión del mercado libre como única forma de alcanzar el crecimiento económico que llevaría a todos los países a darles a sus habitantes una vida digna. Ibisate ha denunciado la falsedad e insostenibilidad de este tipo de globalización. En esta línea es su crítica a la globalización en tanto y en cuanto es ideológica, es instrumento de dominación y control de los países del Sur por parte de los del Norte, y es inmoral por no hacer justicia a la distribución equitativa de los bienes y recursos de la tierra.
Todo ello hace que hoy en día tengamos un mundo injusto en donde la globalización se ha convertido en excusa para que unos pocos acumulen todo tipo de bienes mientras que a otros muchos les falta casi todo; esta globalización se distingue porque “se agravan tres problemas mundiales: desarrollo de la pobreza, crecimiento con desempleo e insolidaridad y atomización social”[29] y además por esto “se reconoce que el modo de producción y consumo de los países industrializados agrava la degradación ambiental” [30].
Coherente con su principio del destino universal de los bienes se le hace imposible aceptar una teoría del libre mercado porque la considera un “fraude intelectual”[31] y consecuentemente por ser profundamente asimétrica, es decir Ibisate realiza un juicio ético del fenómeno de la globalización neoliberal y su conclusión es que no es justa para los países pobres dadas las desventajas a que quedan expuestos frente a sus pares del norte desarrollado.
El neoliberalismo al considerarse un discurso o pensamiento único cae en dogmatismo y no acepta las críticas ya sean internas o externas y sobre todo no resiste el examen de la realidad: “la crisis interna de la globalización no significa que sus inspiradores entren en un proceso de autocrítica, porque el dogma económico no la permite. La autocrítica sería una herejía: el error no está en el modelo, sino en su mala aplicación. (…) ¿no será que el modelo y las políticas que prescribe son nefastas para el mundo real, que es el único que existe?”[32]. Aquí hay un dato importante en el análisis de Ibisate, está haciendo la misma crítica que Marx hace a los pensadores alemanes de la izquierda hegeliana: para que gastar tiempo haciendo crítica de la crítica si de lo que se trata no es de cambiar una teoría por otra teoría, de lo que se trata es de transformar el mundo y para ello es necesario ver las condiciones materiales de posibilidad de cualquier teoría ya que sino caemos en idealismos e ideologizaciones de la realidad.
La verdad de toda teoría o pensamiento debe mostrarse en la praxis y en el caso del dogma económico neoliberal la praxis refleja su falsedad en la medida que aumenta los males que pretende curar.
4. Su utopía
A pesar que el examen de la realidad económica nacional y mundial aparece en los ensayo de Ibisate con cierto pesimismo, fundado en la dramática evolución del capitalismo a partir de 1989, eso no obsta para hallar en sus mismos ensayo luces de esperanza de que esta realidad pueda cambiar más luego que tarde: “cada vez más es voz común y persuasión incluso entre las élites mundiales que el proceso no está cerrado, más aún, que el proceso de la globalización no está predeterminado ni económica ni social ni políticamente, y que, por tanto, puede ser dirigido hacia niveles de mayor humanidad, más equidad y más justicia social”[33]. Es decir que mantenía un optimismo acerca de un cambio, eso sí no se atreve a hacer pronósticos pero según él veía y daba seguimiento a los diversos foros mundiales podemos afirmar que mantenía la esperanza de que la sociedad organizada tanto en lo local como lo global podría alterar el curso de la globalización hacia niveles de mayor humanidad, más equidad y más justicia social. - 5. Conclusiones
En este ensayo político filosófico no hemos pretendido agotar todo el pensamiento y las reflexiones filosóficas que como economista realiza Ibisate cuando analiza la problemática del hombre, de la sociedad en el contexto de la globalización neoliberal. A lo sumo este breve escrito contenga algunas líneas de investigación que posteriormente sean desarrolladas con más rigor que el que aquí pretendía. Sin embargo, quisiera resumir algunas ideas importantes ya destacadas en el desarrollo de este trabajo. - En primer lugar su afán de construir un discurso o propiciar ideas para una economía solidaria y alternativa ante la realidad económica planteada por el sistema neoliberal.
- En segundo lugar demostrar que solo por medio de un Estado fuerte se puede defender los intereses de la sociedad y especialmente la defensa de aquellos más necesitados y excluidos por la imperfección de los distintos modelos económicos. Un Estado fuerte para cada país que defienda los intereses de sus conciudadanos en lo local y en lo mundial, una organización fuerte como deberían ser la ONU para velar a nivel global que los Estados miembros cumplan con su mandato y razón de ser que es acompañar a sus pueblos en las distintas situaciones históricas observando que dentro de cada uno de esos países el desarrollo humano llegue a la mayor cantidad de personas; cuando no sea así, este foro mundial debería ser capaz de incidir positivamente para lograr que los Estados miembros cumplan.
- En tercer lugar su persistente crítica a los sistemas económicos puestos en práctica en distintos momentos de la historia contemporánea le ubica como un hombre de la posmodernidad, porque digo esto; es claro que hoy en día los diversos autores de la postmodernidad han sometido a severa crítica todo intento fundacional del tipo metafísico como los supuestos de que parte el ideal neoliberal por ejemplo: libre mercado, libre competencia, eliminación de los Estados, etc.;-y toda teoría y praxis busca partir de supuestos de carácter radical con capacidad explicativa e irreductibles- en tanto que crítico ha demostrado que todos esos supuestos del neoliberalismo son falsos o son un fraude intelectual y eso se verifica en la praxis misma en donde reina el neoliberalismo.
El reto es grande para pensadores de la talla de Ibisate que como hemos visto se tuvo que hacer un ejercicio de introspección y cuestionarse aquello en lo que siempre había creído y asimismo, construirse otro saber tomando en cuenta que había que cumplir dos requisitos: por un lado, hay que mantener dentro de la teoría, la capacidad crítica racional de lo existente heredado de la modernidad ilustrada, y, por otra parte, intentar desde esa crítica racional transformar la realidad cuestionada, una transformación que debe darse por una nueva praxis liberadora, esto es algo así como mantener la utopía y no cerrarse a ninguna posibilidad futura que sea para alcanzar mayores niveles de humanidad.
Samour, cuando analiza la filosofía de la liberación a partir de las críticas de la posmodernidad, sugiere que: “Se hace necesario, por consiguiente, rescatar dos aspectos fundamentales de la modernidad ilustrada que parecen irrenunciables de cara a la situación actual de la mayoría de la humanidad: la crítica racional de lo existente y la transformación de la praxis desde y a través de lo sabido racionalmente.”[34] Es aquí donde encaja el pensamiento de Ibisate, para mi se ubica dentro de la tradición de pensamiento liberador que desde su propio ámbito del saber racional, como lo es la ciencia económica, va construyendo un modo propio de pensar liberador y que expresa partiendo de otra clave de lectura de la realidad y que la trasciende. - En cuarto lugar, su visión del ser humano y de la sociedad y toda la problemática que ella conlleva, encaja justamente en la tradición de pensamiento liberador propio de la región iberoamericana. Es un pensamiento que surge a partir de considerar un ser humano y su sociedad en un contexto determinado históricamente y que trata de responder qué significa ser persona y constituir sociedades dentro del mismo.
- San Salvador Octubre de 2007
[1]Ibisate, F.J: “¿Es el crecimiento la locomotora de nuestra economía?” Estudios Centroamericanos (ECA), 587, UCA Ed. San Salvador, 1998, p. 816
[2] Ibid, p. 817
[3] Ibisate tenía la plena confianza en que no hay que cerrarse a la novedad y que dogmatizar la teoría sea cual sea no es viable y así se expresa al asumir que había que abandonar aquello en lo siempre había creído debido ello a su idea de realidad social-económica dinámica : “…quienes en nuestros tiempos de estudiantes (1950-1960), y todavía ahora, poníamos nuestras esperanza en el Estado social de bienestar, que entró en crisis en 1970…Es un gran alivio académico el que la historia del siglo XX nos haya liberado de tantos dogmas económicos, porque ahora quedamos libres para la creatividad” Ibisate, F.J: “Neoliberalismo y globalización” Estudios Centroamericanos (ECA), 600, UCA Ed. San Salvador, 1998, p. 908
[4] Ibisate, F. J: “Neoliberalismo y globalización” Ibid, p. 893
[5] Ibid, p. 894
[6] Ibidem.
[7] Ibisate, F.J: “¿Hacia un pos-neoliberalismo?” Estudios Centroamericanos (ECA), 615-616, UCA Ed. San Salvador, 2000, p. 71
[8] Ibisate, F. J: “Neoliberalismo y globalización” Ibid, p. 895
[9] Ibisate, F. J.: “Propuesta de bienestar ¿con Estado de bienestar? Estudios Centroamericanos (ECA) 576, 1996, p. 883
[10] Ibisate, F. J.: “La cumbre de la tierra en su entorno mundial” Estudios Centroamericanos ECA 647, 2002, p. 777
[11] Ibisate, F. J.: “La estrecha ruta hacia la globalización de la solidaridad” Estudios Centroamericanos ECA 673-674, 2004, p. 1262
[12] Cf. Ibisate, F. J.: “Economía social de mercado y economía social con mercado Estudios Centroamericanos ECA 486-487, 1989, p.328.
[13] Ibisate, F. J.: “Propuesta de bienestar ¿con Estado de bienestar? Estudios Centroamericanos ECA 576, 1996, p. 882
[14] Ibisate, F. J.: “Propuesta de bienestar ¿con Estado de bienestar?, op. cit, p. 883
[15] Ibisate, F. J.: “Génova G-7: la globalización impugnada” Estudios Centroamericanos ECA 633-634, 2001, p. 721.
[16] Ibisate, F. J.: “Propuesta de bienestar ¿con Estado de bienestar?, op.cit. p. 883.
[17] Ibid, p. 869.
[18] Ibid.
[19] Ibidem pág.882
[20] Cf. Ibisate, F. J.: “Economía social de mercado y economía social con mercado Estudios Centroamericanos ECA 486-487, 1989, p.333
[21] Ibisate, F. J.: “Propuesta de bienestar ¿con Estado de bienestar?, op.cit. p. 877.
[22] Ibid, p. 883.
[23] Ibisate, F. J.: “La cumbre de la tierra en su entrono mundial” Estudios Centroamericanos ECA 647, 2002, p. 777
[24] Ibisate, F. J.: “La estrecha ruta hacia la globalización de la solidaridad” Estudios Centroamericanos ECA 673-674, 2004, p. 1273
[25] Cf.Pérez-Baltodano. A.: Globalización, Estado y Sociedad, Ed. CIRA Managua, 2004
[26] Ibisate, F. J.: “La cumbre de la tierra en su entrono mundial” Estudios Centroamericanos ECA 647, 2002, p. 777
[27] Cf. Ibisate, F. J.: “Economía social de mercado y economía social con mercado Estudios Centroamericanos ECA 486-487, 1989, p.329
[28] Cf. Ibisate, F. J.: “Jornada mundial de la paz 2005” Estudios Centroamericanos ECA, 675-676. 2005, p. 124
[29] Ibid, pág. 119
[30] Ibid, pág. 118
[31] Cf. Ibisate, F. J.: “Davos, Nueva Cork y Porto Alegre: ¿propuestas alternativas?” Estudios Centroamericanos ECA 639-640, 2002, p. 72-73
[32] Ibisate, F. J.: “La estrecha ruta hacia la globalización de la solidaridad” Estudios Centroamericanos ECA 673-674, 2004, p. 1259
[33] Ibid, p. 1260
[34] Samour, H: El significado de la filosofía de la liberación hoy. Ver http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/articulos.html#samour
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