Es un día de silencio y de esperanza. Ya que todo se ha ido, el mal al parecer a triunfado. Claves existenciales 1.La experiencia del silencio de Dios Es un día de sentir el abandono de Dios o que parece callar y no nos responde. Debemos comprender que el silencio de Dios no es su ausencia sino una forma distinta de estar con nosotros. 2.La espera en la incertidumbre Prueba de resistencia emocional para asimilar ese vacío incómodo entre una pérdida y algo nuevo que está por comenzar 3.Solidaridad en la muerte Para el cristianismo la muerte de Jesús es una prueba de que no hay un lugar de la experiencia humana que no haya sido habitado por lo divino, nunca estamos solos incluso si morimos. 4.Duelo silencioso El sanar requiere tiempo, el proceso no es lineal y requiere de un tiempo para asimilar la pérdida con la confianza de estar acompañado en la soledad personal. 5.Esperanza como resistencia No es una espera pasiva sino una actitud de confianza en algo nuevo que aún no llega pero que ...
Moisés Gómez, catedrático del Departamento de Filosofía. Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Nota: Este ensayo se elaboró en 2014 pero creo que algo de actualidad tiene el problema de una Tercera Fuerza constituída desde el movimiento social. Introducción A veinticinco años del martirio de Ignacio Ellacuría, sus cinco compañeros jesuitas y dos de sus colaboradoras, su pensamiento crítico y creativo sigue consolidándose como fuente de ideas sustantivas que interpelan a nuestra sociedad actual. Me propongo analizar el movimiento social salvadoreño en el contexto actual a la luz de la categoría sociopolítica de tercera fuerza tal como la desarrolla Ignacio Ellacuría. Fue una persona que tuvo una dedicación generosa hacia la comprensión de la realidad nacional, quería aprehenderla procesualmente bajo la fuerza filosófica de un saber que no solo analizara fríamente la realidad sino que exigió que el filósofo estuviera comprometido con ella misma y su tran...
Este viernes 5 de septiembre, por la mañana, ha fallecido el padre Chema Tojeira. Por más de 15 años fui su compañero de trabajo en la UCA, la obra que le ancló a este país. Cuando en 1995 falleció mi mamá, él ofició la misa de novenario junto a otros sacerdotes y siempre me dijo palabras de aliento por la pérdida de mi madrecita. A lo largo de los años que trabajé en la universidad varias veces nos reunimos por temas de coordinación de actividades y proyectos relacionados a la defensa de derechos humanos de víctimas de desplazamiento forzado, migración y refugio. Un hombre con una personalidad solidaria, comprensiva, que se ponía en tus zapatos para entender cualquier situación donde existiera algún tipo de conflicto. Como hombre de fe y luchador por la justicia social él estaba convencido de esta afirmación: El hombre puede hoy día hacer el mundo más justo, pero no lo quiere de verdad. (CG32 D 4 #27) y por ello él apostaba a denunciar las formas sociales en las que se expresa ese...
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